Querido amigo, durante mucho tiempo te procuré todo lo que querías y el resultado fue que nunca te conformabas con lo que conseguías, y una vez ya lo tenías, volvías a pedir más y más hasta que llegó un momento en que me cansé de estas situación y decidí tomar las riendas de nuestro destino.Hemos avanzado mucho y aunque quieras hacerme ver que no es tanto, sé muy bien cual era el punto de partida y también el lugar donde ahora nos encontramos. No sé porque te resistes para proseguir por ese camino que tan buenos resultados nos está dando, quiero que sepas que no tengo bastante, que no me conformo con lo que hemos conseguido, y te quiero pedir un esfuerzo más. Sabes igual que yo, que no hay vuelta atrás, que cuando decidí emprender la marcha tú estabas derrotado y tuve que hacerme cargo de ti... Ahora me pides que pare, dices que te encuentras cansado; me pides que pare y mire a nuestro alrededor y que me compare con otros... pero no soy nadie para opinar y mucho menos para indicarles si estan en el camino correcto o no... no sé donde estaban ni a donde quieren llegar, no pretendo hacer ninguna carrera con nadie ni entrar en ninguna competición para conseguir premio alguno. Hemos cambiado un montón... estamos en lo mejor de la vida, en la juventud de la madurez y en la madurez de la juventud. Tengo ilusión y ganas de hacer cosas, ahora no me pidas que pare... El esfuerzo más grande ya lo hicimos, vale la pena seguir y tú lo sabes...
Querido amigo, quería escribir esta carta sólo para ti, pero me gusta compartirla con otros, es posible que a alguien le pueda servir su lectura, me siento mejor compartiendo... Yo te comprendo pero ahora compréndeme tú a mí, no me pidas que pare... ahora que soy más feliz... ahora que he vuelto a sonreir a la vida...




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